8 casas mexicanas que el mundo está admirando en 2026

La arquitectura mexicana lleva décadas siendo admirada dentro del país. Ahora, el mundo la está redescubriendo con ojos nuevos.

Aquí te contamos cuáles son y por qué importan.


1. Praxis — Agustín Hernández Navarro, Ciudad de México (1975)

Una de las obras maestras del brutalismo mexicano. Esta torre totémica diseñada en Bosques de las Lomas combina pirámides y prismas en una estructura que se eleva sobre el bosque como un periscopio. Hernández Navarro —uno de los grandes nombres del modernismo nacional— la concibió como refugio privado y homenaje a la arquitectura precolombina. Una lección de que la geometría puede ser simultáneamente monumental y profundamente personal.


2. Casa Bernal — Chic by Accident, Querétaro

Un diálogo extraordinario entre una mansión colonial del siglo XVI y un ala contemporánea de hormigón. El arquitecto francés afincado en México, Emmanuel Picault, diseñó un comedor con ventanales de acero y vidrio de piso a techo que enmarcan la Peña de Bernal como si fuera una pintura viviente. El piso, de pizarra mexicana. El mobiliario, de Ricardo Legorreta. Las esferas decorativas, elaboradas con tierra volcánica de la zona. Todo dialoga con su contexto.


3. La Casa que Cosecha Lluvia — Javier Sánchez + Robert Hutchison, Valle de Bravo (2020)

Su nombre lo dice todo. Este refugio familiar en uno de los destinos favoritos de los capitalinos fue diseñado para recolectar agua de lluvia y funcionar como un sistema energético activo —con sauna solar, piscina de inmersión y zonas de vapor. Las paredes y el techo son de pino. Los helechos y el roble interior fueron plantados como homenaje al bosque que existió en ese lugar antes. Una arquitectura que escucha la tierra.


4. Casa Catarina — Taller Héctor Barroso, Michoacán

Su nombre lo dice todo. Este refugio familiar en uno de los destinos favoritos de los capitalinos fue diseñado para recolectar agua de lluvia y funcionar como un sistema energético activo —con sauna solar, pConstruida con tierra apisonada y cubierta con techo de madera, esta casa junto al lago demuestra que los materiales tradicionales mexicanos no son limitaciones: son ventajas. El techo protege del sol y la lluvia sin necesidad de sistemas mecánicos. Las hogueras de piedra volcánica calientan las noches de invierno. Una arquitectura que respeta el clima, el paisaje y las técnicas constructivas de su región.


5. Casa Izar — Taller ADG, Valle de Bravo

Inspirada en las cabañas de montaña locales, con techos a dos aguas y profundos aleros. La sala principal abre hacia una vista de árboles, lago y montañas mediante un ventanal panorámico que convierte la naturaleza en el verdadero protagonista del espacio. El interior incluye piezas de barro negro de Oaxaca y roca volcánica. Una casa que honra su geografía.


6. Casa Coyoacán — Pedro Reyes + Carla Fernández, Ciudad de México

Inspirada en las cabañas de montaña locales, con techos a dos aguas y profundos aleros. La sala principal abre hacia una vista de árboles, lago y montañas mediante un ventanal panorámico que convierte la naturaleza en el verdadero protagonista El hogar-estudio de dos de las figuras más creativas del México contemporáneo: el arquitecto y escultor Pedro Reyes y la diseñadora de moda Carla Fernández. Una biblioteca de doble altura es su corazón. La escalera evoca los templos aztecas. Las paredes de hormigón rugoso guiñan al brutalismo. Las plantas tropicales rinden homenaje a Luis Barragán. Y un muro amarillo mostaza rompe la monotonía con la energía cromática que caracteriza a la arquitectura mexicana en su mejor versión.


7. Casa Aviv — CO-LAB Design Office, Tulum

Una casa que sigue la gran tradición barraganiana de fusionar el espacio interior con el exterior. Las puertas pivotantes de piso a techo se abren para unir la sala de doble altura con la piscina y el jardín tropical. Cuando el viento entra, la casa respira. La arquitectura como sistema natural.


8. Casa Monte — Carlos H. Matos, Costa de Oaxaca (2023)

Quizás la más evocadora de las ocho. Construida con un hormigón pigmentado en tono rosáceo que imita el color de las montañas circundantes, esta casa en un tramo remoto de la costa oaxaqueña parece llevar décadas ahí, absorbida lentamente por la vegetación. Su mitad superior evoca las palapas tradicionales. Una ruina del futuro. Un homenaje al pasado de México y, como escribió BBC Culture, también a su porvenir.


Lo que estas casas tienen en común

Aunque son radicalmente distintas entre sí, las ocho comparten un ADN común: usan los materiales de su territorio, respetan el clima de su región, dialogan con la historia y producen espacios que se sienten vivos.

¿Tienes un proyecto que merece ser conocido? 👉 Envíalo a Revista ARCA y forma parte del legado arquitectónico de México

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *